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El cajón de los cables: qué guardar y qué soltar

Publicado el 14 de marzo de 2024 · Revisión de objetos por categorías

Una revisión práctica de cargadores, adaptadores y duplicados que se acumulan sin que nadie los retire.

La mayoría de los cables guardados no tienen un dispositivo al que conectarse hoy. El cajón crece porque cada aparato nuevo añade uno y ninguno se retira cuando el aparato deja de usarse. Antes de comprar un cargador más, vale la pena dedicar media hora a saber qué hay dentro.

La revisión se hace en tres pasos y en ese orden. Primero, identificar el dispositivo de cada cable: si no recuerdas a qué aparato pertenece, ya tienes una pista. Segundo, comprobar si funciona, conectándolo a algo que aún uses. Tercero, decidir si existe un duplicado activo: dos cables idénticos para el mismo enchufe no aportan nada.

Criterios para decidir qué se queda

Los cables que se quedan merecen un lugar único y pequeño, no el fondo de un cajón compartido. Enrolla cada uno, sujétalo con una brida o una goma y escribe una etiqueta con el nombre del dispositivo. Si un cable sirve para dos aparatos, anótalo también. Así, cuando busques algo, sabrás si está o no está.

  • Se queda: el cable del dispositivo que usas cada semana y su repuesto inmediato.
  • Se queda: adaptadores que resuelven una conexión que aún necesitas, aunque sea de vez en cuando.
  • Se suelta: cables de aparatos que ya no tienes, aunque parezcan útiles.
  • Se suelta: duplicados del mismo conector sin uso previsto en los próximos meses.
  • Se suelta: cables con el aislamiento pelado, doblado en exceso o con el conector flojo.

Los cables que salen no van a la basura común. En muchos municipios hay puntos de recogida para residuos eléctricos y electrónicos donde se reciben sin coste. Si no encuentras uno cerca, guarda lo descartado en una bolsa cerrada y llévala en la próxima salida a un punto limpio.

Al terminar, el cajón debería tener menos de la mitad de lo que tenía al empezar. No hace falta vaciarlo del todo: hace falta que cada cable que queda tenga un motivo y un nombre. La revisión completa no requiere más de media hora, y puede repetirse al cambiar de estación.

El cajón de los cables: qué guardar y qué soltar

Si después de leer la revisión en tres pasos te queda alguna duda sobre un cargador concreto, un adaptador raro o un cable que no reconoces, escríbenos y lo miramos juntos. Respondemos dudas sobre categorías, etiquetado y descarte de cables, no sobre reparaciones eléctricas ni sobre aparatos averiados.

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Si tu duda es más general y no depende de un cable concreto, quizá ya esté resuelta en las preguntas frecuentes del blog. Allí tratamos los criterios de descarte, el límite de media hora para la revisión y qué hacer con los duplicados activos.

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El cajón de los cables: qué guardar y qué soltar

Detrás de cada revisión de cables hay una persona que ya pasó por el mismo cajón desordenado. No trabajamos con criterios abstractos: aplicamos lo que funciona en casas reales, con aparatos que se cambian cada pocos años y cables que se quedan atrás sin que nadie lo note.

La revisión completa del cajón no requiere más de media hora, y el equipo la aplica con la misma rutina que propone en cada guía.

El cajón de los cables: qué guardar y qué soltar

Antes de vaciar nada conviene aclarar el alcance. Aquí se revisan cables, cargadores y adaptadores que ya no tienen un aparato activo al que conectarse. No se incluyen alargadores de uso fijo, regletas instaladas ni el cableado de la casa: eso pertenece a otra tarea y mezclarlo solo alarga la decisión. Tampoco se juzga cuánto se ha guardado ni cuánto tiempo lleva ahí. La revisión es funcional, no sentimental, y por eso se apoya en tres comprobaciones concretas: qué aparato alimenta cada cable, si sigue funcionando y si ya existe un duplicado en uso.

Sobre los duplicados

Un cable repetido solo se conserva si cumple una función distinta: uno para el escritorio y otro para el bolso de viaje, por ejemplo. Guardar dos idénticos sin destino claro es lo que hace crecer el cajón sin motivo.

Sobre lo que se queda

Lo que permanece se etiqueta con el nombre del aparato, no con el tipo de conector. Así, cuando ese aparato se jubile, el cable sale con él sin dudar. El cajón deja de ser un depósito y pasa a ser un lugar pequeño con criterio.

Si un cable no supera las tres comprobaciones, no hay motivo para darle otra temporada.

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